Donde la ciudad termina

Hola de nuevo.

La Escuela de Arte de Granada ha organizado una exposición con los trabajos más representativos de los alumnos en cada una de las disciplinas que imparte, a fin de promocionar su oferta formativa. Me siento orgullosa y agradecida de que mi proyecto final forme parte de esa exposición.

Muchas gracias a la Escuela de Arte por contar con mi trabajo para esta bonita iniciativa.

Aquí está la noticia en prensa. Al final hay un vídeo que recorre la exposición.

Y en este enlace podéis consultar el catálogo que han editado, donde se recogen todos los trabajos expuestos.

Estará hasta septiembre, por si alguien quiere pasarse a verla.

Os dejo un pequeñísimo resumen del proyecto y una muestra de las fotografías, concretamente las 6 que están expuestas. Espero que os gusten   ;).

Este proyecto titulado “Donde la ciudad termina”, pretende hablar a través de 20 fotografías, sobre el territorio que comienza donde la ciudad termina, sobre ese perímetro a caballo entre lo urbano y lo rural, del individuo que lo habita, lo trabaja o lo disfruta. Sobre cómo el tiempo ha desdibujado el límite que las separaba, y sobre cómo hoy día se mezclan ambas realidades.

Donde la ciudad termina 1

Donde la ciudad termina 2

Donde la ciudad termina 3

Donde la ciudad termina 4

Donde la ciudad termina 5

Donde la ciudad termina 6

Ya sólo grito en mis sueños

Nos aferramos a la idea de que las personas no cambian. Yo misma he creído en eso siempre. Pero, bien pensado, ¿qué no cambia?, todo a nuestro alrededor está en continuo cambio y evolución, creciendo y muriendo. Tengo la sensación de que nos aferramos a lo que éramos en lugar de ser lo que somos.

Nada es permanente, pensamos y sentimos de manera diferente con el paso de los años, con el transcurrir de los días, con las experiencias buenas y malas. Algo en nuestro interior va cambiando con el poso que nos dejan las personas que entran y salen de nuestra vida.

Quizá el no dejar en nuestra mente que las cosas cambien sea algo antinatural. Podemos vivir en el pasado, o podemos considerar el cambio, cualquier cambio, como una segunda oportunidad en la vida. Tal vez no resistirse, aceptarlo como algo natural y dejar que la adrenalina que provoca lo desconocido recorra nuestro cuerpo, sea una liberación para la mente y el alma.

Ya sólo grito en mis sueños
Canon 5D Mark III, 40mm, f/6.3, 1/100, ISO 200